jueves, 19 de noviembre de 2009

Efecto Invernadero

Cuando era niña, pasabamos las vacaciones de verano en el campo, con alternativos paseos por el día al balneario Lago Merín, en el departamento de Cerro Largo. Cuando íbamos a la Laguna (como se lo conoce popularmente) lo hacíamos temprano en la mañana y regresábamos en la tardecita. Una de esas tantas veces que fuimos, estacionamos el coche a la sombra de un bosque de eucaliptus, pero al mediodía cuando regresamos, la sombra, naturalmente, se había trasladado y el coche quedó al rayo del sol. ¡Qué calor que había dentro!

Encima del tablero del auto, mi padre había dejado olvidado un bolígrafo. Nunca olvidaré ese bolígrafo retorcido por el sol de enero que intensificaba el calor del interior del coche, al estar éste cerrado. Cuando le mostré a mi padre como había quedado su bolígrafo el dijo: "eso es el efecto invernadero." En una menor escala, el auto cerrado se había convertido en una prisión de gases calentados y había aumentado la temparatura del interior del vehículo. Mi padre ha sido siempre un hombre muy práctico y siempre ha procurado explicarnos fenómenos científicos con ejemplos cotidianos. Ése era un claro ejemplo visible del efecto invernadero.

A continuación los invitamos a ver dos videos muy ilustrativos sobre este tema.




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