miércoles, 4 de noviembre de 2009

Los jóvenes no quieren ser protagonistas de las “malas noticias”

Por suerte últimamente me están llegando noticias muy buenas sobre gente que sin esperar nada de nadie, hacen cosas, y más específicamente hacen cosas relacionadas al cuidado del medio ambiente.

Como muchos saben el arroyo Miguelete de Montevideo está muy contaminado, no conozco a nadie que haya visto a ese arroyo (ni tampoco otro llamado Pantanoso) en un estado decente, parece que en algún momento de nuestra historia alguien dijo, "ok, usemos estos arroyos para tirar todo lo que no nos sirve, tiremos la basura que generamos en nuestros hogares, tiremos los residuos que las industrias generan, tiremos todo allí, no pasa nada, adelante", y así fue.

Obvio, hay un tema de las autoridades en no controlar que una industria arroje sus residuos sin previo procesamiento. Quizás lo hay, pero no estoy seguro que sea un control estricto como debería ser siendo que un arroyo o un río debería ser prioridad para una ciudad.

Pero también es un tema nuestro, del que vive al lado, del que pasa en el coche, del que anda en la bici por su riviera, de nosotros todos, que como ya está sucio seguimos tirando allí como si de un basurero fluvial se tratara.

Año tras año pasamos en el ómnibus, en la bici, caminando, o en lo que sea, y el estado es el mismo o incluso peor. Hoy leyendo las noticias me encuentro con que un grupo de liceales de un liceo cercano al arroyo Miguelete de Montevideo hicieron una movida cansados de ver todos los días esa imagen del arroyo tan contaminado. No salieron a pedir que alguien limpie el arroyo, o que algún político venga al barrio, vea como está y haga promesas para la tele o la radio, hicieron algo tan simple y responsable como hacer una jornada para ir y limpiarlos ellos.

Les dejo un fragmente de la nota:

“Casi todos viven en las márgenes del arroyo Miguelete y es una realidad que los afecta muchísimo y siempre se quejan de la contaminación y que es horrible” pero nunca pudieron hacer nada y ahora son “pro activos” y están tratando de cambiar su realidad. “La otra cosa que les gusta mucho es que a donde van les dicen qué bueno lo que están haciendo los muchachos por todos y que no sólo son parte de las malas noticias”.
Muchos de esos jóvenes son la tercera generación que vive en la zona y es la única realidad que conocen. La profesora explicó que al arrancar el proyecto ocurrió lo previsible: los alumnos dicen “no podemos, profe, no podemos”.
Pero “cuando tú les demostrás que ellos pueden… y que pueden ser artífices de su propia realidad, es fascinante porque les cambia hasta la autoestima; cuando empezamos con este proyecto estos chiquilines no hablaban en público. Hoy se animan a ir a cualquier lado, dicen lo que sienten y piensan. Es mostrarles que ellos pueden hacer lo que hacen otras personas, con otras herramientas y argumentos, pero la capacidad la tienen”.

1 comentario:

  1. Que bueno!!! el compromiso de estos jóvenes son un ejemplo para la sociedad uruguaya. Ojalá todos nos contagiemos de la iniciativa de estos jóvenes.

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